lunes, 31 de marzo de 2014

Unbelievers.

Tres meses. Ni siquiera me lo puedo creer. Ya había olvidado eso de que ya me daba igual que me quisieras. Toda la historia triste de pedir explicaciones sin respuesta alguna, de enfadarme contigo pero más conmigo misma.
Y es verdad. Realmente te importo. Eso de "¿quién soy en tu vida? " finalmente ha encontrado su respuesta.
De alguna forma yo también estaba pensando en ti.

Las cinco de la mañana siempre es una buena hora para arrepentirse, para besar las cicatrices de alguien y esas tonterías que dicen esos mexicanos que tanto me gustan.
Por fin ha acabado, ese cable de alta tensión que estaba a punto de asfixiarme ha desaparecido. Tú lo has hecho desaparecer. Y no hay cosa que más admire que alguien dándose cuenta de sus errores, intentando arreglar las cosas.
Porque realmente nuestra historia (si es que se puede llamar así) fue tan estúpida como nosotros. Tan inútil y tan falsa que parecía de papel.
Siempre es mejor coger un mechero y prender en llamas ese papel que tanto deseé un día.
Y empezar como antes. Antes de todo esto de hacernos daño, de que nos faltaran las palabras.
Por fin todo ha vuelto a ser como antes.

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