martes, 2 de agosto de 2016

Deconstrucción.

Relación no es competición, amor no es sufrimiento.
Relación es amistad, amor, confianza, complicidad y apoyarte en tus compañeros y estar a su lado cuando más lo necesiten. Amor es cuidado y amor es único y diferente. No puedo querer a dos personas de la misma forma porque simplemente son personas diferentes. Pero puedo tener con ambas esa relación amistosa, amorosa y de complicidad.
Competición es dolor. Dolor es competir. No quiero competir y menos contigo, mi amor.
Por un momento he sentido que estaba jugando al ''A ver quién está menos solo'', ''A ver quién tiene más compañeros'' '' A ver quién tiene mas sexo'' y finalmente ''A ver quién recibe más amor''. Amor de terceros. Terceros no importan porque solo me importa que me quieras, que seas mi amigo, que confíes en mi y yo pueda confiar en ti, que seamos cómplices en esto, que me apoyes y qe yo puedo apoyarme en ti, compañero. Que estés a mi lado. No me importa si también estás al lado de alguien más mientras lo estés al mío.
En nuestra complicidad solo me importa tu amor.
Solo me importas tú y no quién tengas en tu cama, en tu vida o en tu mente.
Ya he dejado de competir.
Ya he dejado de ver el amor como algo atroz, o eso estoy intentando.
Me han grabado a fuego el dolor del amor, los celos, las inseguridades, la posesión y sobre todo el sentirme sola. Sentir que necesito a alguien más a parte de a mi misma.
Cuando no estás aquí no pasa nada, porque ya estoy yo. Para hacerme compañía y para quererme. Para eso ya estoy yo. Pero siempre me alegra que tú también lo hagas.
A veces estoy equivocada y me cuesta ver por qué estoy en esto. Pero os aseguro que merece la pena.
Ya no quiero competir porque no tengo que hacerlo con nadie. Ni con ellas ni contigo, mi amor.


sábado, 5 de marzo de 2016

Fugacidad.

Puede que me ponga más nerviosa de lo normal en las situaciones que me resultan incómodas. Puede que no consiga que mis sentimientos sean fieles a mis ideas y que me duelan cosas que deberían darme igual. Puede que no sea todo lo tolerante que siempre he creído que soy. Es probable que me pase el día examinando todos mis síntomas, exagerándolos y escribiendo cartas de despedida y que todos los días esté convencida de que ese será el último.
Es bastante normal que la gente me ignore, no me escuche cuando hablo o simplemente quiera conversar con todo el mundo menos conmigo. Puede que quiera someterme a una operación horrible para sentirme feliz conmigo misma. Es verdad que la mayor parte del tiempo lo único que consigo sentir es mi confusión. Puede que a veces sienta que las cosas dan vueltas y que el mundo se balancea bajo mis pies aunque sé perfectamente que en el fondo no es verdad.

Es totalmente cierto que mis sentimientos me llevan y guían y al no estar claros solo consigo hacerme daño. Todo eso es verdad, y pasa más de tres millones de veces en mi cabeza y en mi alma a la largo de un día, de media hora e incluso a veces de una milésima de segundo.

Pero estoy aquí, y a veces siento que estoy viva. Hace unos minutos me he dado cuenta de que todos esos puede los puedo hacer desparecer, puedo hacer que resulten irrelevantes y sentir. Sentir el contacto de mi propia piel, sentir la existencia de los palabras, sentir que nada es tan importante.

Estoy aquí y aunque solo sea en ocasiones especiales, ahora sé que puedo estarlo.

lunes, 15 de febrero de 2016

Sexto sentido.

Arriba. Abajo. Precioso. Horrible. Hermoso y asqueroso , dentro y totalmente excluido. 
Dualidad, ambivalencia y confusión, eso es todo.

No existe un término medio en mi interior o simplemente todo es un término medio. Todo es borroso, todo es confuso, todo es nada porque no puedo verlo.
En el fondo del alma estoy encerrada, gritando los verdaderos sentimientos. Pero mi yo libre ha perdido el oído casi por completo. Sé que están ahí, lo sé pero no puedo verlos.
Frustración, dolor y rabia.
Impotencia y disforia.
Nada está claro y si lo está es en extremos, extremos que carecen de sentido.
Amanezco en la madrugada con la cara llena de lágrimas y conmigo se despierta la claridad. 

Momento de lucidez: Qué estoy haciendo. Qué he dicho. Qué he hecho. Estoy equivocada. Estás equivocada. Quién eres. 

Y me prometo que voy a ser yo. Y me juro que no voy a ser otra nunca más porque solo hace que viva flotando sobre mi cuerpo pero dormida en realidad.
Y sin encontrar el punto de inicio lo he vuelto a hacer. Solo necesito que alguien me ate a mi ser.